domingo, 29 de junio de 2014

¿Justicia?

Ahora, imaginemos que una instancia superior decide que lo de Lijo es un montaje (hay que tener una imaginación bárbara para eso). ¿La cosa queda así? ¿Quedan impunes jueces, fiscales, bufetes de abogados como el de Gil La Medra, mafias jurídicas que intentan alterar el orden democrático, sin olvidar que mientras tanto arruinaron la vida de muchas personas con toda la intención de hacerlo?

La lucha contra la impunidad tiene que alcanzarlos. Si un tipo que secuestra a alguien es juzgado y va a la cárcel, alguien que quiere meter en la cárcel a alguien inocente, como ha pasado tantas veces no es más que un jodido secuestrador y debe pagar por criminal, igual que el otro. ¿Cuál es la diferencia?

Es PEOR. Su criminalidad es ilimitada, porque intoxica a la sociedad con una falsa verdad, con odio, con la desesperación de que no hay una red que la contenga.

Las cosas están así en el Poder Judicial de este país porque han sido extremadamente impunes, más me parece que milicos y policías. Mucho más. Si queremos sobrevivir como sociedad libre, y me refiero a la del mundo, se tienen que terminar. Ya superaron todos los límites. Han retorcido tanto las leyes, que la intención original de los legisladores ha quedado totalmente desvirtuada, oculta debajo de la arbitrariedad del juez que te toque, del fiscal que le convenga, del interés o desinterés de los abogados. Y sin olvidar una cuestión fundamental: si tenés la desgracia de estar metido en algún vericueto legal, tu vida girará alrededor de eso durante años. AÑOS. Y casi siempre sin más motivo que el goce en la tortura psicológica de ese sistema de absolutismo cruel y arbitrario. Así que todos los implicados ya están condenados en el momento que "la ley", o sea, un asunto judicial, les cae encima, como un piano en la cabeza. Condenados a estar durante años atados a la noria que los exprime para que ese poder paralelo, ilimitado y oscuro puede seguir estirando la agonía de un mundo entero que sufre por su indolente crueldad.

No podemos seguir eternizando sus privilegios, su impunidad, su mediocridad, sus mentiras.

De alguna manera, no imagino cual todavía, hay que sacar esa sucia alfombra afuera y sacudirla para que caigan todos los gigantescos ácaros y garrapatas que infestan, jurídicamente, a nuestras sociedades. Que apenas aspiran a ser algo libres, algo igualitarias, algo fraternales. Y esos absolutos monstruos se lo impiden.

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