miércoles, 13 de noviembre de 2013

UN VERDADERO MILAGRO

¿Te imaginás si comenzara a incendiarse tu casa, llamaras a los bomberos y vinieran a los 10 años?

Tu vida sería una ruina, ¿no?

Entonces ¿Por qué el mundo sigue admitiendo que "la justicia" se tome años, décadas en comenzar a juzgar? Porque si se llega a esa instancia, es porque hay damnificados, hay víctimas, cuya vida reposa en medio de los restos de un fuego que "quemó" parcial o totalmente su existencia.

¿Por qué se sigue admitiendo algo que lleva -por lo menos-desde los romanos sin solucionarse?

Usamos smartphones para charlar cara a cara con alguien que está en las antípodas ¿y seguimos manteniendo a miles de personas en la cárcel sin juicio, y en cambio a otros manifiesta, manosenlamasamente culpables, fuera de la cárcel, sin siquiera una multa, sin nada que frene sus posibilidades de seguir delinquiendo? Durán Barba prescribirá, Aguad prescribirá, Macri prescribirá (como ya le han prescrito causas). Y todo lo demás.

¿Cómo es esto?

La verdad, es un milagro que tantos millones cumplan las leyes, no maten, no roben , no le arruinen la vida a sus congéneres, siendo que hay tantos que sí han hecho todo lo antes mencionado y a los cuales no les ha pasado ni les pasará nada porque... ya está dicho.

Un verdadero milagro.

RH

martes, 12 de noviembre de 2013

ES MUY DIFÍCIL

Y, sí, los mismos tipos que participaron alegremente en el desguace del país, de sus estructuras productivas, y arrastraron con eso a la educación -para qué ibas a formar técnicos e ingenieros, así que desaparecieron educandos y educadores, durante décadas-, esos mismos tipos siguen "liderando" la industria, hablan, se reúnen, se quejan...

... y un tipo como Ratazzí, de los más desbocados, le sigue vendiendo a esta sociedad Fiats Unos, un cuarto de siglo después de su aparición.

(como Ford les vendió Falcons durante décadas)

¿De estos tipos hay que esperar inversiones, innovación? ¿Progreso para la sociedad, aunque fuera desde la óptica capitalista?

De estos tipos no se puede esperar nada. Son igual de rentistas que un sojanista, que un financista. Igual que los castellanos que bajaron de la montaña de Asturias en el siglo octavo y no dejaron alternativamente de arrasar, explotar y quejarse desde ese entonces hasta hoy.

La verdad es que no sé si hay alguna solución a esto. Replantear total y absolutamente el modelo industrial y productivo es una de las prioridades, porque, si para mantener a las personas ocupadas te dedicás a fabricar autos con, o bien la mayor parte de las piezas importadas, o "fiatsunos" amortizadísimos, carísimos, contaminantísimos para que se enriquezcan quejosos ratazzis, no da. Sos rehén de montones de imponderables. Armar autos fue una buen alternativa para ocupar a los desocupados, ahora hay que salir de eso y especializarse en aspectos en los cuales no seas rehén, prisionero de nada, ni de la bolsa de Chicago, ni del humor de Brasil, ni de los dólares que tengas en el Banco Central. Y la verdad es que seguir llenando las calles de autos de "gente" siempre al borde de la psicosis, que de verdad se cree que tiene esos autos flamantes y carísimos "porque no puede comprar dólares", es echarle nafta -nunca mejor dicho- al fuego.

(Y lo curioso, lo llamativo es que tenemos lo peor de eso: como hay tanto componente importado, los estamos dejando que compren los dólares igual, que se vayan igual.)

Es muy difícil, pero hay que planteárselo y hacerlo. Como todo lo que se ha ido planteando y haciendo.

Cambiar el modelo productivo es urgente, urgentísimo. De supervivencia diría.

RH

sábado, 9 de noviembre de 2013

DURÁN BARBA REIVINDICA A HITLER CUANDO SE CUMPLEN 75 AÑOS DE LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS. LEUCO DICE, SIN PRUEBAS, QUE EL KIRCHNERISMO LE MANDÓ MOTOCHORROS CUANDO SE CUMPLEN 75 AÑOS DE LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS.

 
 
Transcribo completa esta nota publicada hoy en P12 sobre esa terrible noche en la cual la carnicería, la matanza se puso en marcha de verdad. Hay en la nota tantos aspectos de una actualidad tremenda que vale la pena entresacarlos, interlinearlos. Preocuparse por ellos. Y enfrentar las cuestiones, el "apaciguamiento" de la bestia conduce al propio sacrificio, al holocausto.

Y "last but not least": era presidente en ese entonces, cuando lo narrado tenía lugar, Roberto Ortiz. Un radical. Porque, aunque traten de ocultarlo, los antipersonalistas también eran radicales, y encarnan hoy en la Carrió, en Aguad, en Cobos, en De la Rúa.

Insisto: hay que leer esto como si estuviera ocurriendo hoy. Porque eso que ocurrió en ese entonces tuvo sus días anteriores, sus semanas anteriores, sus años anteriores, en los cuales duranes barbas ponderaban a Hitler, y leucos acusaban a los judíos de mandar motochorros, y los lanatas hablaban de bóvedas judías en las cuales los judíos guardaban los bienes robados al pueblo alemán. Hay que leerlo así, y no quedarse mirando, no admitirlo como normal. No ser "responsables". Los leucos, los duranes barbas, los lanatas y tantos otros entienden eso como debilidad. Como la bestia sanguinaria cuando huele sangre, como una incitación a seguir más y más hasta destripar y descarnar.

No hay que permitirlo más. Calumnias, difamaciones, incitaciones a la violencia tienen que ser perseguidas y castigadas. Sino, lo vamos a lamentar, otra vez.

RH

"Los cristales rotos llegaron a Buenos Aires

En una sola noche de 1938 las tropas de asalto SS mataron a unos doscientos judíos y más de 30.000 fueron enviados a la cárcel o a campos de concentración. También fueron destruidos 191 templos. Y el odio cruzó el océano.

Por Herman Schiller

1938 fue, en todas las latitudes, un año de vertiginosa ofensiva del nazismo con la pasividad cómplice de buena parte de Occidente.

El 13 de marzo de ese año, la Alemania de Hitler anexaba Austria sin que ningún Estado protestara. Y, seis meses después, a fines de septiembre, las potencias del oeste europeo, en la reunión claudicante de Munich y en plena etapa de apaciguamiento suicida, con el impulso activo de la Francia de Daladier y la Inglaterra de Chamberlain, le regalaban a Hitler la región checoslovaca de los Sudetes.

Había euforia en Berlín. Los judíos extranjeros eran deportados en masa y los nacidos en Alemania sufrían cada vez más persecuciones.

Los diarios alemanes, como Der Angrif (El Ataque), hablaban de la “derrota del comunismo y de sus patrones del judaísmo internacional”.

Era el avance del hitlerismo y nadie hacía nada. Hoy lo llamaríamos impunidad.

En Francia vivía refugiado un joven obrero judío polaco llamado Herszel Grinszpan. Tenía 17 años. Sus familiares habían sido expulsados de Alemania a Polonia. Su padre le escribió a París el 31 de octubre desde el campamento de refugiados de Sbonszyn, en la frontera polaco-alemana. Allí, en esa carta, trazaba una rigurosa descripción de las condiciones miserables en las que vivía con otros judíos: “Solamente tenemos lo que llevamos puesto. No conocemos otra cosa que la humillación. La muerte parece algo inmediato”.

En ese clima, Herszel Grinszpan, angustiado por la creciente hostilidad antijudía, decidió hacer algo para despertar la atención del mundo. Y en la mañana del 7 de noviembre logró dispararle a Van Rath, uno de los diplomáticos de la embajada alemana.

Lo que sucedió después es muy conocido y entró en la historia bajo la simplificada denominación de Kristallnacht (La Noche de los Cristales).

Los alemanes, que ya tenían minuciosamente preparado el pogrom de antemano, tomaron este acto justiciero del joven Grinszpan como pretexto para desencadenar sus matanzas. En una sola noche las tropas de asalto SS mataron unos doscientos judíos y más de 30.000 fueron enviados a la cárcel o a los campos de concentración que los alemanes habían puesto en funcionamiento prácticamente desde principios de la era nazi: Dachau, Buchenwald y Sachsenhausen. También fueron destruidos 191 templos.

Charles Papiernik, un judío francés que residió muchos años con su esposa en un departamento de la Avenida Angel Gallardo de Buenos Aires, que era sobreviviente de Auschwitz y cuyo libro autobiográfico, Una vida, vio la luz en 1997 bajo el sello de la editorial argentina Acervo Cultural, fue amigo de Herszel Grinszpan, en París, en 1938.

Ambos militaban en la Juventud Socialista. Y, tal como lo relata Papiernik en su libro, los domingos a la mañana salían juntos a vender Le Populaire, órgano central del Partido Socialista francés, y a recaudar fondos para enviarlos a los combatientes antifascistas de la España Republicana.

Papiernik, durante la entrevista radial que le efectuara en 1998, calificó a Grinszpan como “un héroe que peleó por todos nosotros y que hizo lo que tenía que hacer en una circunstancia en la que no había demasiadas opciones”.

Pero hace 75 años pensaban distinto. En todas las publicaciones, archivos, hemerotecas y demás fuentes consultadas, encontré que la inmensa mayoría de las voces que se levantaron entonces desde el liderazgo judío fue para repudiar a Grinszpan o para calificarlo de “irresponsable”.

También algunos sectores de izquierda hicieron otro tanto. Y el diario L’Humanité, órgano del Partido Comunista de Francia, adujo que Grinszpan era un “provocador judío” pagado por los alemanes, aunque no conforme con ello, el vocero del PCF propuso la búsqueda y el castigo de quienes hubieran complotado con Grinszpan, haciendo pública además la dirección de la sede del PS, donde, según el rotativo, “podrían hallarse los cómplices”. León Trotsky, en cambio, brindó todo su apoyo al joven y criticó duramente a quienes lo demonizaban, si bien acotó que el meridiano de la lucha contra el fascismo debía atravesar el camino de la organización y no de gestos individuales.

Grinszpan, cuyo destino final nunca se conoció, fue sentado por los franceses en el banquillo de los acusados en un juicio viciado de irregularidades. Y, pese a la delación de L`Humanité, designó como abogados defensores a tres aguerridos militantes de izquierda: De Loro Giaferi, Weil de Gonehaux y Frankel. Y a la hora de permitirle el uso de la palabra, manifestó:

“No fui motivado por el odio ni por la venganza, sino por el amor a mis padres y a mi pueblo, quienes soportan terribles sufrimientos. Lamento profundamente haber herido a alguien, pero no tenía otro modo de expresarme. Ser judío no es un crimen. No somos criminales. El pueblo judío tiene derecho a vivir”.

Sin embargo, la demonización de Herszel Grinszpan fue poco menos que mundial. Si nos detuviéramos a analizar en qué andaban los que entonces calificaban a Grinszpan de “irresponsable” (eso incluye a buena parte del judaísmo tradicional, a algunos sectores de la izquierda y a la casi totalidad de la jerarquía católica), se podría deducir no con demasiado esfuerzo quiénes eran en realidad los verdaderos “irresponsables”.

En Berlín, ante la desesperación de los judíos que anhelaban huir como fuere, el consulado argentino –el consulado de nuestro país que algún humorista calificó de hospitalario– colocó el siguiente cartel en la puerta de calle: “Solamente los granjeros con varios años de experiencia tendrán alguna posibilidad de obtener la visación de sus pasaportes”.

Y en Buenos Aires, ante una virulenta manifestación por la Avenida Santa Fe de fascistas vernáculos que gritaban “Mueran los judíos, viva Cristo Rey”, la DAIA, Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas, que había sido creada a mediados de la década del treinta para combatir la creciente judeofobia, le envió urgentes telegramas –con solicitudes de protección– al ministro del Interior Diógenes Taboada, al jefe de policía general Andrés Sabalain y al propio presidente de la República Roberto M. Ortiz.

Ninguno de los tres se dio por aludido. Y la comunidad judía solo recibió una muy escueta comunicación del secretario del presidente, Luis A. Barberis: “Por encargo del Excelentísimo Sr. Presidente hágole saber que su telegrama ha sido pasado a sus efectos al Ministerio del Interior”.

El ascético mensaje de circunstancias suscripto por un colaborador de Ortiz revelaba claramente que nunca se iba a hacer nada para parar la marea nazi en Argentina, sobre todo los atropellos perpetrados por aquellos grupos que, como la Alianza Libertadora Nacionalista comandada por Juan Queraltó, contaba con muy fuertes respaldos en la Iglesia, las Fuerzas Armadas, la policía y la Justicia. La ALN, que abiertamente reconocía que uno de sus objetivos centrales era “disputarle la calle a la izquierda marxista”, hacía gala de una furiosa impunidad no sólo en el plano de la propaganda, donde contaba con cuantiosos fondos, sino también –y casi diría, fundamentalmente– en la “acción directa”.

Eran los tiempos de una considerable presencia judía en el movimiento obrero, el estudiantado y los partidos de izquierda, especialmente el Comunista. Eran los tiempos en que la Iglesia argentina, impactada por las victorias fascistas en Europa, que habían puesto “un dique de contención a la marea bolchevique”, estaba comprometida con la campaña antijudía, reflejada en decenas de publicaciones oficiosas, como la revista semanal Criterio, dirigida por monseñor Gustavo J. Franceschi, y El Pueblo, un diario que dirigía el cura Luchía Puig, que fue fundado en 1900 y recién se llamó a silencio en la década del sesenta. Y eran los tiempos en que el gobernador de la provincia de Buenos Aires entre 1936 y 1940, Manuel Pastor Pascual Fresco, junto con su secretario de Gobierno, Roberto J. Noble, el futuro fundador de Clarín, concurrían abiertamente a los actos nazis que organizaba la colectividad alemana; y, a instancias de las “investigaciones” llevadas a cabo por el senador ultraderechista Matías Sánchez Sorondo, mandaban clausurar los arbeter shuln, las escuelas obreras que entonces predominaban en la calle judía y funcionaban en el ámbito provincial.

En el resto del mundo, en aquel ’38 sangriento, la judeofobia, el prejuicio o la abierta hostilidad hacia los judíos, no eran muy diferentes.

La Liga Argentina por los Derechos del Hombre, que once meses antes había sido fundada por Lisandro de la Torre y otras figuras de la época para enfrentar al creciente fascismo y reclamar por la libertad de los centenares de presos políticos, realizó el 28 de noviembre de 1938 un acto masivo en el Luna Park para repudiar los pogroms de Alemania.

Concurrieron unas 30.000 personas: 15 mil adentro y 15 mil afuera. Judíos y no judíos. Obreros, estudiantes y clase media.

Hablaron, entre otros, el propio De la Torre, Nicolás Repetto, un representante de la CGT y Emilio Troise (1886-1976, autor del libro Materialismo dialéctico y materialismo histórico), un infatigable militante comunista que tuvo que enfrentar la ferocidad de los ajenos y el prejuicio de los propios para crear el Comité Popular Argentino contra el Racismo y el Antisemitismo, organismo multisectorial, con fuerte presencia de la izquierda, que combatió con mucha decisión la arremetida de los fascistas de aquellos años.

La DAIA, que se había limitado a realizar un pequeño acto en el templo de la Congregación Israelita Argentina de la calle Libertad al 700, emitió después un enérgico comunicado. ¿Para qué? Para señalar celosamente que era la única institución representativa con derecho a hablar en nombre del judaísmo argentino.

Sin embargo, la iniciativa para combatir en Argentina el avance fascista y la judeofobia con la complicidad del poder no partió en 1938 del judaísmo oficial sino de la izquierda, algo que quizás podría considerarse hoy como extraplanetario si se lo observa con la óptica y los parámetros del siglo XXI. Pero en aquellos días el comité creado por Troise llegó a concretar en Buenos Aires un congreso latinoamericano contra el antisemitismo al que concurrió, entre otros muchos delegados, un joven médico cirujano y diputado socialista chileno llamado Salvador Allende."

jueves, 7 de noviembre de 2013

INFLACIÓN: LA GUERRA CONTRA TODOS Y TODAS

Ayer fui a buscar algo que uso para mi trabajo.

Entré al local, por Boedo.

Cara de orto.

Lanata a todo volumen.

El precio de lo que buscaba, había aumentado más del 50% en los últimos 6 meses (de 140 a 245 pesos)

Y ahí "lo ví", una epifanía como pocas tuve.

"Lo ví" oyendo el vómito cotidiano de los Lanatas, mascullando su odio, su miedo sobreactuado, y el efecto de los Lanatas conseguido, "prueba superada" vociferaría el conductor de un hipotético programa-concurso de iniquidades galácticas.

"Lo vi" diciendo/actuando:

"con estos K ladrones hijos de puta nunca se sabe que va a pasar mañana, yo me cubro"

+10% hoy, +10% mañana, +10% pasado, y así.

Y sabés qué, esto siempre fue así. Siempre provocaron así, estas cosas.

Así que, contradiciendo a aquellos que dicen que hay que establecer controles de precios, que siempre se han demostrado inefectivos, de lo que se trata es de encontrar la manera de acallar a los profetas del odio. Sin censura, sin represión. Lograr establecer puentes con esa sociedad tan envenenada a la que se le alimenta con dosis iguales de cinismo ("todos lo hacen") e hipocresía ("yo no, ellos"), y que se transforma en este coctel explosivo de inflación de violencia verbal, de locura, de psicosis.

Hay por supuesto herramientas económicas en las que hay que profundizar, el fomento de la verdadera competencia, del verdadero mercado, ese que nunca quisieron los defensores del "libre mercado" (El mercado en el cual vos y yo nos encontrábamos para intercambiar bienes, servicios, noticias, fiestas y abrazos)

El problema está en el odio.

El odio es la excusa perfecta, la "legitimidad" sobre la que se construye esa suerte de "guerra contra todos y todas" que es la inflación.

Sobre ese único asunto es sobre el que hay que trabajar, en serio, en mitigarlo, en acallarlo.

Construir una nueva legitimidad, un poder lo suficientemente grande y lo suficientemente amable como para que esos individuos dejen de vengarse en su prójimo por esos agravios imaginarios que les destinan los Lanatas.

Por ahi pasa, para mí.

RH

NO OSCUREZCAS QUE ACLARÁS, SOJANISMO

Ya me resultaba chocante que una bebida se llamara Ades, que suena a Hades, dios griego de la muerte y que a veces aplica al propio domiciilio infernal.

Y la soja como símbolo, como teoría y práctica de la depredación:

(todo se exporta, agota la tierra, las semillas son un organismo vivo patentado por una multinacional que te manda abogados si no le pagás la patente aunque las semillas las hayas recogido de tu propia cosecha, las divisas generadas se fugan, te fumigan hasta que te salgan seis ojos, el beneficio obtenido es tan grande que hace que cualquier intento de limitar su cultivo puede transformarse en un golpe de Estado... en fin, todo beneficios)

Ahora (H)Ades te saca una bebida de la que te habla diciéndote

"SOY FORCE"

O sea, "la fuerza de la soja"...¡en inglés! ¿Para que no sepas que es de soja? Y siguiendo esa espantosa, alienada y alienante costumbre de usar el inglés para todoa la que tan afecta parte de la sociedad de este puerto sojanista...

SOY FORCE

¡Me di cuenta, túpido, nos damos cuenta todos!

martes, 5 de noviembre de 2013

OTRO EJEMPLO DE (PRETENDIDA) IMPUNIDAD "PERIODÍSTICA"

O sea, Zannini o el gobierno no pueden hablar con Lorenzetti.

Fontevecchia puede preguntarle lo que quiera, entrar y salir de su despacho como se ha visto a Magnetto, o esos desoladores "brindis" de fin de año en la Corte con "clarines" y "magdalenas" a full.

Grrrr.



lunes, 4 de noviembre de 2013

LA DERECHA SE DELATA ABSOLUTAMENTE




Es extraordinario como algo como un aumento en el subte delata total y absolutamente el modelo de sociedad que propone la derecha y cómo la "realizan".

Se hace así. Aumentando a una tarifa a un nivel, que de antemano se sabe que un 30% NO VA A PODER PAGAR.

Dicho por ellos mismos.

Después blabla, tarifa social, etc. Beneficencia. Clientelismo. Y cuando "haya que ajustar", ese 30% -que por entonces será más- se quedará sin "tarifa social".

Y sin subte.

QUE ES EL VERDADERO PROYECTO.

El verdadero himno del PRO dice, en lugar de "libertad libertad libertad", y de su patrañoso símil bergmaniano, "seguridad seguridad seguridad"...

"EXCLUSIÓN EXCLUSIÓN EXCLUSIÓN"

Si ya está la cifra che!.

30%

Pa'empezar por algo.

Después se conseguirán peones baratos, empleadas del hogar baratas, y que estarán todo el día en casa, como debe ser, comme il faut.

Porque si salen, ni el subte podrán pagarse.

ESE ES EL PROYECTO DE LA DERECHA.

Ya está dicho.

RH