domingo, 3 de junio de 2012

¿Sabés qué creo sobre el dólar?


O mejor dicho, sobre la adicción -y síndrome de abstinencia- del dólar.

La cosa -para mí- es así:

Por un lado, está la demostración/explicación de que los que hayan ahorrado en dólares desde el 2002 hasta acá perdieron respecto de cualquier otra alternativa -hasta humildes plazso fijos en pesos-.

Y, sí, debe ser (es) así.

Pero creo que esta explicación es sobreabundante: estoy seguro segurísimo convencidísimo de que prácticamente todos tienen conciencia de eso, y, a pesar de eso, ninguno de los que tuvo/tiene dólares de ese entonces se arrepintió ni se arrepiente.

Cuando digo seguro, etc, digo que para mí, es un hecho.

¿Y? ¿Entonces?

Entonces, para mí, es que es otra cosa. El dólar, para esas personas, es su garantía de futuro, su puerta hacia la salvación.

Pero no en cuanto a atesoramiento, en cuanto e valor seguro, porque en el fondo -yo creo eso señora, señor- todos sabemos todo.

O sea, no es que seamos el gran Larousse, me refiero al conociemiento enciclopédico. Me refiero al devenir de las cosas.

Quiero decir que todos, hasta ellos, saben que es sólo un papel. Y hasta saben que en realidad, está perdiendo su valor en el mundo. Que podrían ahorrar en oro. En casas. En autos. Incluso, en el fondo saben que en este momento es bastante improbable que haya un corralito, aunque lo digan.

Creo que en realidad esas son verbalizaciones de otra cosa más profunda, un miedo más profundo.

Porque de eso hablamos: de miedo.

Vuelvo entonces algunos párrafos hacia arriba, la garantía DE FUTURO, la puerta a la salvación.

La balsa de salvación, el miedo.

Lo que creo es que todas esas personas son todas personas que están siempre a punto de irse.

Que eso es para ellos el dólar. La posibilidad última y perpetua de realizar ese atavismo, ese destino de partida, de huida casi.

Con su balsa ellos se irán a (vernos) naufragar.

(O de vuelta a esa metrópolis inasible pero siempre presente en el inconsciente de esos atesoradores de esos cada vez más devaluados papeles de viaje)

Es como tener la valija siempre preparada, porque lo peor siempre está a punto de ocurrir.

Diría pobres, pero no.

Ni siquiera comparto lo que algunos dicen que el gobierno informó mal, etc. No estoy de acuerdo. Son todas personas adultas que como tales, "saben".

No se cuál es la solución. pero sí estoy seguro de una cosa: la transigencia, la "comprensión", el apaciguamiento permitieron a Hitler ocupar Austria y Checoeslovaquia, y contribuyeron decisivamente a que después hubiera decenas de millones de muertos.

Creo que la violación de la ley debe ser castigada, y la apología del delito, que realizan los grandes medios en función de sus propios intereses, también. En el caso del dólar, en el caso de la violencia contra periodistas o contra cualquier persona.

Sino vamos a lamentarlo.

Si sobrevivimos.

RH

2 comentarios:

  1. En muchos casos puede ser así, que piensen en los dólares como su pasaporte. Fundamentalmente la clase media que piensa en el dólar como moneda de ahorro. Y aunque se que tu post se dirige a ellos, también quiero menciona a los otros, los que verdaderamente quieren dólares. Para especular, aprovechando el momento. Aprovechando que siempre hay tipos que prefieren no pagar impuestos y darle esa plata que se "ahorran" a los delincuentes que especulan con el mercado ilegal del dólar. Y los muchachos del campo, abanderados de la patria rentista y especulativa, que presionan sobre el precio para liquidar exportaciones luegos, maximizando, vía financiera y no productiva, sus márgenes de ganancia.

    Abrazo.

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  2. Sí, talcualmente tocayo, se dirige a la parte visible del iceberg dolarista. El resto es el dólar como cuaslquier cosa con la que especular, usando cualquier medio (en ambas acepciones) para lograrlo...

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