jueves, 14 de enero de 2010

IDEOLOGIA Y POLITICA

¿Me ayudan?

Es para poner sobre el “papel” cosas que uno sabe, que vos sabés. Pero que es bueno refrescarlas y seguramente acomodar algunas otras. Puede ser que también tenga un sentido pedagógico para todos.

Parto de una confesión: A mi se me hacía lío muchas veces la diferencia entre ideología y política. Para muchos les parecerá obvio, muy obvio. Les llamará la atención.

Esos u otros: Tengan en cuenta que para el famoso “ciudadano de a pié”. Para el tipo o tipa común la situación es medio parecidonga a la que me pasa o me pasaba a mí.

Ambos términos hacen alusión a un escenario abarcativo, distante, que tiene que ver “algo del gobierno y de los que manejan la cosa”. Cuando escuchan la palabra ideología posiblemente la relacionen por ejemplo con militancias mas o menos de izquierda: “Ellos tienen una ideología”. El término política está aún mas “sucio” y sobre sus múltiples connotaciones ya se ha hecho mucha referencia. Esto de verla como algo ajeno y necesariamente malo y corrupto. Propio de “los políticos”. Tengo un amigo que está interesado en estudiar metodológicamente, por ejemplo, el origen y formación de las ideas políticas en la gente.

Antes se usaba la palabra “insight” para referirse a cuando uno se daba cuenta súbitamente de algo. Hoy diríamos algo así como que “le cayó la ficha”. Bueno algo así me pasó los otros días mirando el programa 6,7.8. (una especie de ilusión que muchos de nosotros, los del campo nacional y popular, decidimos creernos para hacer mas soportable el avance, la invasión omnipresente, del mono discurso en los medios y su fatal, inexorable, efectividad en “la gente”). Bueno estaba viéndolo un día en que uno de los invitados era Macaluse.

Un típico “progre”, un prolijo pensador, intelectual, diputado.

No recuerdo la secuencia puntual pero creo que la conductora en algún momento le hace una pregunta muy esperable respecto de su ubicación en relación a las medidas del gobierno.

El tipo responde algo también esperable. Especialmente en ese tipo de perfil. Algo así como: En algunas cosas estamos de acuerdo con el FPV y en otras no. No votamos con un criterio homogéneo siempre. Depende si estamos de acuerdo o no con la propuesta. Por supuesto que estas no fueron sus palabras exactas pero creedme que conceptualmente no se alejaban de esto. Es mas ¿no suena muy lógico, democrático, racional, casi casi republicano? ¿Cuántos incluso de nosotros no suscribiríamos si nos agarran medio sorprendidos, estas tesituras? Está bárbaro. Soy fiel a mis principios, a lo que yo pienso. Es mas casi, por ahí, que es lo que piensa mi grupo. Cada uno libremente vivimos coincidiendo porque tenemos un acuerdo general sobre varias cuestiones. Ahí quería ir llegando. El acuerdo sobre distintas cosas, los principios, etc. No nos será raro entonces pensar que el respaldo conceptual supuesto de un tipo como Macaluse sería el de que por detrás HAY UNA IDEOLOGÍA. Y que ellos luchan por una ideología, por principios y no por cuestiones coyunturales e incluso de conveniencia puntual. Estamos mas allá de esas menudencias. Parecen esos socialistas, de antaño que aún en el desierto pregonaban sus verdades. Inútiles pero entrañables. En ningún momento se entiendan estas frases indudablemente irónicas de mi parte, como un menoscabo de aquellos valiosísimos militantes. De muchos no queda ni el nombre. Tal vez la sombra de la inutilidad caiga sobre ellos pero al menos se jugaban y tal vez algo quede. En estos de ahora ni aquella heroicidad imagino. Pero no es estrictamente eso a lo que me estoy intentando referir. Sino a la diferenciación entre ese nivel casi celestial y la pragmática de la política.

Se me viene a la imagen el contraste Che – Fidel. ¿A quien no le cae mejor el Che que Fidel? Recuerdo patente esas imágenes en una obra de teatro sobre las últimas 18 horas del Che, que fue escrita por Pablo Feinmann en el que se imaginaba un supuesto diálogo entre ambos. Che: Pura ideología. Fidel pragmático. Che muerto, Che remera. Che levantado hasta por Eduardo Buzzi. Fidel viejo buenito y bancado ahora pero básicamente y sistemáticamente atacado porque tuvo que construir una Repùblica, porque tuvo que negociar con todos, con los rusos, y vaya a saber con quienes mas. Y ni nos refiramos a lo de la actualidad. La isla tuvo que sobrevivir. El enemigo estaba ahí y uno no podía hacerse el loco. Se hicieron cosas de mierda e innecesarias. Hay muchas cosas que se hicieron mal. Pero …. (y digámoslo bajito) … menos mal que a Fidel no se le ocurrió acompañar al argentino. ¿Se imaginan?

Y se quedó y fue antipático, antidemocrático, autoritario, etc. etc. Muy, muy crispado.

Luego se hizo viejo, sabio, no jode a nadie. Está todo bien.

Pero ese sorete de Hugo. Hugo Chavez. Ese es horrible. Provocador, no prolijo. Autoritario. Un espanto. Ese está haciendo política.

Cristina hace política.

Nestor hace política.

Macaluse es diputado. Principista diputado. Un impoluto diputado que vota según sus convicciones. Si apoyar una medida que considera justa favorece a la derecha, es harina de otro costal. No sería problema mío.

Eso, amigos, es la diferencia entre ideología y política. (No nos adentramos, aquí, en otro paquete de reflexiones y análisis sobre los por lo menos dos sentidos del término “ideología”: La que simplemente lo considera casi como conjunto de ideas, y la otra del marxismo básico, que la postula como mecanismo de dominación en la conciencia por el cual se opaca o tergiversa la realidad).

Volviendo: En política lo que se busca, entre otras mil formas de posibles definiciones, es darle viabilidad, construir, proyectos. Es como si hiciéramos una especie de balance (que por otra parte es absolutamente obligatorio), de algún proyecto y entonces tenemos que encolumnarnos hacia él.

Esto es básicamente muy, muy difícil de entender para muchos. Pareciera que tenemos que sacrificar parte de nuestro sacrosanto sano entender, nuestra libertad en aras de una especie de stanilismo al fin por el que todos tenemos que caminar, conducirnos, votar, marchar, hacia alguna dirección prefijada. Horror. ¿Y mi santa libertad? Pues compañero en parte se sacrifica. En realidad no se sacrifica, a la larga se potencia pero para que podamos entendernos por ahora morfate que hay una cesión. Lo podremos entender sólo si nos sentimos hermosa y sanamente parte de algo, parte de un colectivo. Andá a decirle a un vietcong en plena guerra contra el imperio que no estabas del todo de acuerdo con alguna medida de Ho Chi Min. Estaban en guerra. Claro. ¿Acá no?

Acá yo al menos ahora me siento parte de una gran colectivo mayor, que incluye gente que está y que ya no. Incluye contradicciones. Algunos con prácticas casi execrables. ¿Pero saben qué? Son míos. Soy de ellos. Cantamos la misma canción.

Somos.

ET

2 comentarios:

  1. Excelente post. Vi al Macaluse en la misma secuencia, me quedó la misma sensación, en realidad usté no lo dice, pero de "light". Y la verdad es que está haciendo política, la de la falacia llamada centroziquierda. Me vino a la cabeza en ese momento: no existe la centroizquierda. Existen la izquierda y la derecha. La izquierda quiere un tipo se sociedad, la derecha otra. Centroizquierda es liberalismo en lo cultural, "conservadurismo con compasión" en lo social (nunca me imaginé que terminaría citando a Bush) Que la izquierda se mueva dentro del capitalismo y juegue con sus reglas no hace (no debe hacer) que renuncie a una sociedad diferente, probando, acertando, fracasando, volviendo a probar. Y el centroderecha es derecha, no hay matices. Es simplemente una etiqueta para que a la clase media no se le haga tan indigesto votarlos en determinadas circunstancias.
    Creo eso sí que este momento tiene de bueno que comienza a confrontar esos dos modelos de una forma mucho más nítida; a los Macaluse y demás también se les va a hacer incómodo mantenerse en esa postura (seudo) ideológica que tan bien describís.
    Buenísimo compañero

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  2. Coincido con Rick en el comentario de la entrada del compañero. Muy bueno dirigirse así a tantos que, como uno, tuvieron y tienen esa sensación. Deberíamos meternos más en estas posiciones que parecen tantas y en realidad son dos, sin querer pasarme de esquemático en lo que digo. Todo el mundo tiene derecho a pensar lo que quiera, pero eso no quita que debamos saber desde dónde se piensa lo que se quiera. Siempre hay un "desde donde". La práctica política va aclarando casi siempre el panorama y en situaciones como las que vivimos se van acabando los palabreríos que suenan bien y hacen mal, nada o como si.

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