sábado, 10 de mayo de 2014

SOÑÉ

Hace un par de días soñé con la presi.

Soñé que me tomaba del brazo, y nos íbamos a caminar por las calles de quién sabe dónde, justo antes del anochecer. Tenía un abrigo beige, de franela. Si ahora repaso el sueño, había en ella algo de "bueno, ya está". como que acababa de entregar la banda a su sucesor. No tiene mucho sentido porque ella la entregará en diciembre, calorcito. Pero mi inconsciente, el del sueño, o este que resignifica, no hizo esas cuentas. Ella me transmitió algo de alivio, y a la vez de pesar. Una etapa quedaba atrás.

Después de un rato de masticarlo, de tratar de desenmarañar si había algo más -a ver si podía haber pasado un poco más de tiempo con ella, pucha, fue muy poco rato- reflexioné, y pensé, sentí que nunca, en toda la historia de este país, hubo una persona tan maltratada, tan difamada, tan calumniada. Incluso en los momentos más duros, en los del dolor más profundo, los ataques fueron tan extremos, tan continuados, tan repetidos. Orillando, muchos de ellos, lo alucinatorio.

Hasta hoy.

Es tremendo, podrían escribirse tomos enteros con las iniquidades publicadas de todos los tipos, sexuales, seudopsicológicos, de corrupción. Desde el comienzo mismo de su mandato.

Nunca antes, nunca tanto. Durante años y años. Implacables, impunes.

Y a su vez, nunca antes yo, y supongo que muchos de ustedes, me identifiqué tanto con una persona, con sus triunfos, su esfuerzo, su sufrimiento.

Nunca antes hubo una persona común tan extraordinaria, que fuera aprendiendo de sus errores y de los de los demás.

Que, cómo decirlo, viera tan largo (ya es la segunda vez que echo muchísimo de menos las cursivas). Comprendiera como nadie cuales son los obstáculos, y tratar de ir ordenándolos, como ya lo hacían junto con Néstor.

Pero no quiero desviarme de lo que quiero decir:

Lo de la violencia a la que fue sometida desde toda perspectiva posible.

(Y andá saber cuántas cosas no sabemos, cuántas operaciones fueron desmontadas discretamente por gente de su confianza.)

Esa violencia tan extrema, tan por oleadas, tan enfocada a destruir a una persona indica, sin lugar a dudas, cuál es el riesgo al que, ante ella y lo que encarna, se sienten expuestos los grandes poderes que han copado el mundo los últimos cuarenta años.

El potencial revolucionario, y a la vez establizador de las cuestiones meramente humanas, que tiene esta persona a la que con tanto empeño intenta aniquilar las fuerzas del caos.

Soñé con ella, con esa persona normalísima, que quiere vivir su vida pero como condición quiere que todos y todas vivamos la nuestra.

Me agarró del brazo, y caminamos.

Ojalá hubiera durado un rato más.

RH

1 comentario:

  1. Colorado del Monte10 de mayo de 2014, 23:44

    Ufa, cumpa ... ¿qué necesidad de hacerle un nudo en la garganta a uno?
    Es como la novia adolescente que no te largó, pero que los viejos se llevaron a vivir a Nueva York.
    Habrá que seguir caminando y quién te dice ... esas cosas de la vida la traigan de vuelta.
    Abrazo patagónico !!!
    ...

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