martes, 16 de noviembre de 2010

A los "parlamentaristas" no les gusta el parlamentarismo

Esta historia de si alguien llamó o no a las diputadas X e Y para convencerlas de que cambiaran su voto o salieran de la cámara durante la votación es el último de la larga serie de equívocos malintencionados provocados por el Gran Hermano en el uso de las palabras.

Falso.

La opción más votada fue la kirchnerista, después el ACyS (que por cierto ya estalló con la partida de la CC), y después, un montón de opciones pequeñas y locales. Los votantes no eligieron votar entre gobierno y oposición: votó cada uno a la opción que quiso, y los números dieron como dieron.

Sin embargo, el Gran Hermano decidió que sí existía Una Oposición que Ganó las Elecciones y comunicó desde ese entonces de esa manera, La Oposición, pregonando una victoria que nunca existió.

Y los partidos opositores se vieron obligados a comportarse de esa manera, contra natura, pero la realidá ¿vio? es tozuda, y, a pesar de haberse pasado los años pidiendo "consenso" al gobierno cuando el gobierno hacía cualquier cosa que a ellos no les gustara, ahora eran La Oposición que Había Ganado las Elecciones y ahora no tenían nada de que hablar con el Gobierno. Pero como eran La Oposición que Había Ganado las Elecciones creyeron que entre ellos tampoco debían hablar, lo que conduce a la interminable serie de papelones parlamentarios a los que hasistimos hatónitos con el halma en un hilo. Y hablando de hilo, lo estamos perdiendo... la cosa es que el parlamentarismo consiste en hablar señoras y señores. Pero el Gran Hermano a través de su portavoz, la otrora brillante parlamentaria que se convirtió en sapo, postula que hablar es sospechoso, por teléfono  y en persona. No se habla. La palabra sólo es la que pueda ser emitida delante de un micrófono de TN. Lo otro, lo que se pueda hablar en el recinto o en los pasillos, no son palabras, son presiones, cooptaciones, soborrrnos aunque no haya plata.

Cuidado con la palabra. Se empieza por ahí, y se puede usar mal, terminar hablando de libertad, igualdad, fraternidad. Pensar feo, como decía el doctor Cureta (Meiji y Tabaré si mal no recuerdo).

PD: Maravillosa la película "La Antena", de Esteban Sapir, que dieron el sábado en la TV Pública; filamada en el 2004, estrenada en el 2007. Hablaba -antes de la ley de medios- de la pérdida de la palabra y su apropiación por un solo individuo, corporación, lo que fuera. Si pueden conseguirla...

RH

2 comentarios:

  1. Está bien. Hay un intento de “vaciamiento” de las cámaras. Clarín y Carrió no comparten la marcha de las cosas. Esta democracia no sirve, porque si avanza según su lógica Cristina será reelegida. Entonces, denunciemos como sospechosa cualquier negociación con el oficialismo. Ponemos en escena “muñecos” que aceptan decir cualquier cosa con tal de figurar y construimos la deslegitimación del sistema político y sus instituciones. Y sí, ¡la seguimos en TN!

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  2. Es el fascismo de la palabra, de la que impugna, de la que acusa y no da pruebas, del rumor, de la que confunde o trata de confundir. En este país hay cada vez menos boludos.

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